Entendiendo el riesgo

Cuando escuchamos la sirena de una ambulancia ¿no nos viene a la mente la idea de un evento desastroso?.  O cuando miramos noticias sobre incendios y terremotos ¿no sentimos aflicción?. La realidad es que estamos expuestos a calamidades de todo tipo.

“No sabemos cuándo ni dónde nos va a ocurrir algo malo”

Nosotros definimos el riesgo como esa condición a la que estamos expuestos ante una adversidad. Para ser más específicos, los riesgos son las posibilidades de que un accidente (siniestro) nos ocurra.

¿Los riesgos, afectan nuestro bienestar?

Los riesgos son neutrales, son una idea de lo que nos puede suceder.

Al respecto se podría decir que quienes realmente causan daño son los accidentes. Estos afectan nuestra economía y salud directamente o indirectamente.

 

¿Qué NO son los riesgos?

No se pueden percibir como riesgos aquellos actos que atenten contra la seguridad de una persona por razones de dolo o mala fe.

El dolo y mala fe son conceptos para identificar acciones de personas que tienen la voluntad de obrar negativamente hacia otros. El dolo, a diferencia de una acción de mala fe, hace visible la intención. En la mala fe, se oculta información.

 

Cinco características de un riesgo

  1. Aleatorio es imposible predecir el futuro de los eventos. Un riesgo es aleatorio porque es imposible conocer cuándo y cómo sucederá.
  2. Posibilidad, si bien no podemos saber cuándo acontecerá un riesgo, también es cierto que este algún momento pasará.
  3. Identificable y medible, los riesgos pueden ser reconocidos con la experiencia de otras y a través de estadísticas matemáticas.
  4. Neutral, no hay que olvidar que los riesgos carecen de una intención. En otras palabras los riesgos se deben a factores que salen fuera del control humanos.
  5. Fortuidad. En los riesgos se pueden identificar muchas causas. No existe un responsable directo.

Tipos de Riesgo

 

¿Cómo podemos manejar el riesgo?

Existe una estrategia de 4 pasos para administrar nuestro riesgo, recordando las siglas ERRT.

  • Evitar, justamente de eso trata, evitar las situaciones que pueden generar más riesgo, en especial cuando no se cuenta con una estrategia para evitarlos. 
  • Reducir, tomar la medidas necesarias para afrontar cualquier evento que consideremos que pueda afectar nuestra estabilidad. 
  • Retener, implica hacernos responsables de una parte de los riesgos desde nuestro bolsillo directamente.
  • Transferir, implica que la administración de los riesgos esté a cargo de un tercero competente, como sucede con las aseguradoras.

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